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El mundo se ha transformado, pero la esencia de la música no: Steve Winwood, ex integrante de Traffic

Llegar a los 50 años de edad implica, por necesidad, hacer un corte de caja en el espíritu que ha albergado anhelos y metas, y es que en tal fecha aparecen - en horizontes distintos - lo ya efectuado y aquello que no se realizado aún.

Con voz calmada, Steve Winwood, el más precoz de los veteranos en la escena musical inglesa, valora su arribo al medio siglo de prolífica existencia: "Ha sido un crecimiento lento no exento de altas y bajas, pero considero que he sido muy suertudo en tener una profesión que amo y que me ha dado para vivir: la música. Me siento afortunado de poder hacer eso aún hoy. Tal vez llegar a los 50 años no me hace precisamente competitivo, pero tengo algo de sabiduría... bueno, tal vez".

Aunque el calificativo de "leyenda" se aplica con sospechosa regularidad a músicos emergidos de un plan de marketing, Winwood ha hecho suyo ese término en la acepción más pura, respetuosa y también involuntaria. Proveniente de una familia donde convivían la música y una férrea disciplina, Steve debutó en la banda de jazz de su hermano Muff a los 14 años, y en 1964 se integró al Spencer Davis Group, donde aprendió nociones elementales y avanzadas del rhythm and blues, soul y pop en una escena caracterizada por su ebullición. 12 meses más tarde, luego de trabajar en clubes y salones de bailes siete noches a la semana, el conjunto comenzó a ganar el reconocimiento de prensa y público, estando la mayoría de los ojos y oídos puestos en ese delgado y pálido joven tecladista que pronto fue calificado como "genio musical". Afortunadamente, Steve se mostró más inteligente que sus admiradores y desatendiendo las ovaciones dejó al Spencer Davis Group en el momento que empezaba a ser un modo de vida rentable.

Así, más que un lastre, Winwood convirtió el reconocimiento adquirido en una necesidad de libertad y conformó con Dave Mason (guitarra), Jim Capaldi (batería) y Chris Wood (flauta y saxofón) uno de los grupos seminales de principios de los setenta: Traffic. Mas nuevamente los elogios rodearon cada acción de Winwood, y el grupo, en medio de pleitos, reconciliaciones y largos periodos de hibernación, grabó tres álbumes magistrales - Mr. Fantasy, John Barleycorn Must Die y Low Spark of High-heeled Boys - , amén de otros que se quedaron a medio camino a causa de la ambición y la falta de brújula.

Pero como la claridad que Steve buscaba no había aparecido, en un intermedio se reunió con ex integrantes de Cream y Family con ánimo nada más de hacer música por placer. Pero de nuevo la prensa estaba al acecho y Blind Faith se volvió un dirigible inflado de egos por lo que cayó después de grabar un único álbum. Deprimido luego de su tránsito furtivo en Air Force (un proyecto desmesurado de Ginger Baker), Steve Winwood creyó que su carrera había encontrado la resonancia adecuada en Traffic y reformó al grupo sólo para dejar como epitafio el disco When The Eagle Flies.

Más de dos años le tomó a Steve entender que su naturaleza era la de solista y a esa conclusión llegó, sobre todo, cuando comprendió que la ludicidad era el impulso más satisfactorio. De manera que su carrera individual - donde figuran discos como Steve Winwood, Arc Of A Diver, Back In The High Life, Refugges of The Heart y Junction 7 - se ha visto nutrida por infinidad de colaboraciones con figuras tan opuestas como Lou Reed, Jim Capaldi, Sandy Denny, James Brown, David Gilmoure, Marianne Faithfull, Paul Young, Howlin’ Wolf, Jimi Hendrix y Muddy Waters.

Abriendo una pausa en el día de su cumpleaños, Steve Winwood, desde Memphis, Tennessee, conversó vía telefónica con algunos medios para ir calentando el ambiente respecto al concierto que ofrecerá el próximo 23 de mayo en el Teatro Metropólitan. Sin poses, manifiesta que la devoción a la música ha sido el feliz imperativo en una trayectoria donde la exploración no ha faltado: "Básicamente creo que hago canciones para expresar un sentimiento que tengo; puede ser duradero, fuerte, quizá algo más imaginario --como Low Spark-- o más espiritual, del tipo Higher Love, pero ante todo trato de mantener una amplitud mental y al mismo tiempo ser más minucioso con respecto a la muestra de mi musicalidad. Adoro y disfruto cualquier tipo de música: del clásico al jazz, de la étnica al rock and roll. Creo que la única separación real se da entre la buena y la mala música. Pero en general me gusta explorar todo tipo de estilos.

- Pensando en Arc of A Diver, que fue un álbum que hiciste tú completamente solo, ¿qué músicos te acompañan en esta gira?

- Ahora creo que la música tiene que ser tocada por gente que sepa estar unida. Grabar totalmente solo puede ser bueno, pero pienso que no podría hacerlo todo el tiempo. La banda que me acompaña ahora es esencialmente inglesa, aunque hay también gente del área de Caribe, Aruba, Cuba y Escocia. Es una mezcla extraña pero son grandes músicos.

- En esta gira visitas ciudades inusuales, ¿cuál es la razón?

- No viajo mucho ya. Ahora tengo cuatro hijos pequeños, así que no quiero andar como muchos de mis contemporáneos. Por eso estoy yendo a sitios donde no he ido antes, pero no me agradan las giras demasiado largas. No hay que olvidar que ahora tengo 50 años y estoy en un momento que me gustaría ver crecer a mis hijos.

- ¿Crees que si hubiera surgido en la escena en los noventa la habrías hecho como en los sesenta?

- Tal vez no. Cuando empecé, a mediados de los sesenta, aquello era un ambiente muy distinto al de hoy. Ahora las compañías disqueras son corporaciones y en los sesenta la gente de las compañías fonográficas generalmente amaba primero la música y los negocios estaban en segundo lugar. Ahora es al revés.

- Siendo protagonista y testigo del ambiente musical desde los sesenta, ¿consideras que ha sido grande la evolución de la música de entonces a la fecha?

- Creo que la música ha cambiado muy poco. Cierto es que en algunas formas ha tenido modificaciones: ha habido grandes avances tecnológicos e instrumentos como los sintetizadores se han hecho más populares, pero no son más que adornos. La verdadera esencia de la música - lo que hace sentir bien a la gente - permanece igual, y espero que el próximo milenio continúe así. El mundo se ha transformado, pero las cosas esenciales de la música - la armonía, el ritmo - no cambian y son los factores que hacen que una melodía sea buena o no.

- ¿Hay en corto plazo alguna colaboración con músicos con los que no hayas trabajado antes?

- Habrá una pequeña gira con Tito Puente y Arturo Sandoval. Es un proyecto de fusión centrado en lo latino, pero también comprenderá otros tipos de música.

- Finalmente, ¿cómo haces para ser un cincuentón tan joven?

- Gracias por el cumplido. Pienso que tal vez lo he conseguido por haber encontrado un espacio para mí mismo en la música. Eso ha mantenido mi sensación de ser joven.

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Page created May 24, 1998.
Last updated May 24, 1998.
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